Invasiones avanzan y Parque Ecológico queda al límite

El terreno fue transferido en el año 2002 por la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales (SBN), con una extensión de 510 hectáreas destinadas a la creación de un parque ecológico. No obstante, después de más de veinte años sin avances significativos, en 2015 el Estado recuperó un área de 1,909,898 m² debido a invasiones y deficiente gestión, quedando aún 416.06 hectáreas en situación de riesgo.

Actualmente, la Municipalidad de Alto Selva Alegre, durante la administración del alcalde Alfredo Benavente, enfrenta un panorama crítico luego de conocerse que el Parque Ecológico Regional Las Rocas podría perderse. Esta situación responde a factores como el abandono institucional, la falta de ejecución del proyecto inicial, el incremento de invasiones ilegales y la ausencia de control por parte de la comuna.

Así lo señala el Informe N.° 004-2026-OCI/4602-SVC de la Contraloría, el cual advierte que estas condiciones han desvirtuado el propósito original del terreno y ponen en riesgo que el Estado recupere la totalidad del predio.

Las invasiones continúan avanzando hacia zonas protegidas, evidenciando la falta de acciones concretas por parte de la municipalidad durante los últimos 24 años. Como antecedente, en 2002 la SBN entregó el terreno para fines ecológicos, pero en 2015 ya se había revertido una parte significativa al Estado por problemas de ocupación ilegal y mala gestión.

La situación se complica aún más debido a que, pese a la aprobación en mayo de 2025 de un proyecto de inversión de S/ 2,886,789 para mejorar los servicios turísticos del parque, hasta marzo de 2026 no se registra ejecución presupuestal alguna.

A esto se suma la carencia de infraestructura básica, como cercos perimétricos y señalización, lo que refleja una pérdida de control sobre el área por parte de la municipalidad.

Además, se ha identificado el crecimiento de viviendas, caminos y construcciones informales en zonas como Villa Confraternidad y Nueva Villa Ecológica. Estas edificaciones, levantadas entre 2015 y 2019 sin autorización, no han sido supervisadas ni sancionadas, lo que ha permitido su consolidación. Finalmente, también se detectó la extracción de materiales y el uso de maquinaria pesada en la zona, lo que agrava el daño ambiental existente.

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